Día de Todos los Santos en Las Cabañas: recordar, reír y llorar

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Día de Todos los Santos en Las Cabañas: recordar, reír y llorar

El otro día, nos contaba un cliente que de su hermano Francisco lo que más recordaba es lo que le gustaba ir a comer a un buen restaurante el día 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, tras pasar por el cementerio y limpiar la tumba de sus padres y sentirse un poco más cerca de ellos. Algo sencillo, pero maravilloso: vas, te sientes cerca de ellos y luego entras en un restaurante y hablas de ellos, de su sonrisa, de su forma de decirte que te querían, de cómo elevaban la taza cada vez que tomaban un café, de cómo gritaban gol, de sus lágrimas cuando veían una película romántica, de cómo encajaban sus decepciones, de cómo volvían cansados de trabajar, de cuando te enseñaron a nadar o a montar en bicicleta, de su alegría cuando sacaste un sobresaliente…

Y ahora que lo pensamos, hemos visto tantas veces eso en el Restaurante Las Cabañas que quizás ya no nos damos cuenta de ello. Familias que el Día de Todos los Santos entran en nuestro comedor y hablan de todas esas cosas, de todas esas personas que tenemos tan cerca y tan lejos.

Por eso, hablando entre nosotros nos hemos prometido una cosa: que cuando las familias vengan ese día, por lo menos les atendamos con el mismo cariño de siempre, pero sabiendo que, en cada brindis, cada bocado, cada sonrisa en cada lágrima, hay una persona que está ahí, lejos pero cerca. Que, en cada pequeño acto de nuestros camareros, cuando sirven un plato o rellenan una copa o preguntan si están a gusto, hay un nombre de una persona que ese día vuelve a nosotros para recordarnos que están lejos, pero que están cerca. Que hay que brindar por ellos, disfrutar por ellos, llorar por ellos, sonreír por ellos, emocionarse por ellos. Que tienen un Todos nombre y que debemos recordarlos para volver a sentirnos a gusto con ellos.

Por eso, Belén, Juan, Teresa, Irene, Francisco, Lucía, Teodoro, Lucas, María, Rosa, Pilar, Jimena, Óscar, Ángel, Isabel, Mateo, Beatriz, Andrés, Eusebio, Martina, Andrea… que sepáis que en el Restaurante Las Cabañas todo el equipo y todos los clientes, ese día, al menos ese día, brindaremos, sonreiremos, lloraremos, disfrutaremos y os recordaremos. Es poco, pero es mucho porque os sentimos lejos y también cerca y es la única manera que tenemos de demostraros a vosotros y nosotros mismos que este restaurante se creó hace más de cien años para la gente: para brindar, sonreír, llorar, disfrutar y recordar.

Llámanos

Así es que ya lo sabes, si quieres venir el puente del día de Todos los Santos al Restaurante Las Cabañas tienes que comprometerte a hacer como nosotros. Llámanos y te lo explicamos todo.

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